losrestosdeldia[1]_SusanaCuando hay un estante con portadas de colores que remiten a la editorial Anagrama, no dudo en zambullirme. En Argentina, muchos de sus títulos son difíciles de conseguir. Buscar determinado autor puede convertirse en una hazaña que tome horas de caminata y repetición de pregunta: “¿Tiene el libro x?”. Sabía que un libro que venía buscando hacía un tiempo estaba sobre una determinada mesa. La mesa de Anagrama. Pasé el dedo por las distintas tapas para ver qué títulos me atraían. Tomé uno anaranjado con una foto que prácticamente ni miré. Los restos del día de Kazuo Ishiguro había caído en mis manos. ¡Zas! Sucumbí bajo la sinopsis y me dejé atrapar. $50 que no tenía programado gastar.

 Stevens es el mayordomo de Darlington Hall. Muerto su antiguo propietario, el lugar es comprado por un norteamericano. En el paquete, entra el mayordomo. Gracias a un viaje a Estados Unidos del ahora dueño de la mansión, Stevens recibirá la oferta de comenzar su primera travesía en el coche de su antiguo dueño.

Es el recorrido el puntapié de la historia. Permite avanzar al lector por todas las experiencias de Stevens mientras busca convencer a la antigua dama de llaves que regrese a la gran casa. En ese transcurso del tiempo, elementos turbios de su ex amo serán relatados por un respetuoso y solemne mayordomo.

En retrospectiva, fue una buena inversión. Parece una historia llena de intrigas y el final para ser prometedor. ¿Qué importa la cotidianeidad del mayordomo? ¡Ah! Pareciera que quisiéramos resolver esa pregunta dejada en la sinopsis, de intentar descubrir que fue aquello peor que despertó Stevens, peor aún que la seducción de Lord Darlington con el fascismo. Pues, contrariamente Ishiguro logra atrapar con hechos tan simples como el día a día de Stevens en una mansión aristócrata desde un lugar poco atractivo teniendo en cuenta la cortesía y solemnidad del personaje. Un mundo que parece poco atractivo pero en la “ida por las ramas” del narrador, los sobresaltos están al orden del día y el querido mayordomo logra el respeto del lector en todo momento a pesar de que, en orden de cumplir con su deber al 100%, la ausencia de demostración de sentimientos no pasa desapercibida. Un elemento peligroso: nada más difícil que alcanzar la compasión del lector para alguien testigo de hechos profundos sin sensibilidad alguna. Pero Ishiguoro, lo logra.

 María Rosario Arán

CRÉDITOS DE LA IMAGEN

Un trailer de la película basada en el libro:

Anuncios