A los lectores de Primera Edición:

Sabemos que ha pasado mucho tiempo desde nuestro último posteo y hemos tardado en dar el aviso. No es que dejamos de leer ni de hacer las reseñas, simplemente nos ofrecieron un lugar en  un blog más grande que el nuestro y con un equipo de trabajo más grande. De esta manera, las reseñas se publican con continuidad y no sufren los avatares de dos estudiantes.

En www.librosyliteratura.es van a leer nuestras reseñas junto con las del staff, donde somos las dos únicas no españolas participando. Por lo tanto, también podrán tener mayor variedad asique les recomendamos que echen un vistazo y disfruten del sitio que está muy práctico en la búsqueda de autores, títulos y géneros.

Un agradecimiento a quienes nos siguieron porque mantuvieron el entusiasmo nuestro de hacer este blog. A quienes compartieron sus miradas con nosotras con sus comentarios. En fin, por permitirnos acercar uno de nuestros pasatiempos a todos ustedes.

Esperamos verlos en LYL.

Georgina Marrapodi y Rosario Arán

el-lector-libroCasi todo lo que sucede en El lector de Bernhard Schlink es gris. La época es gris: una Alemania sumida en el régimen nazi que me muestra un ambiente sombrío, triste, decaído. Los personajes son grises también: una mujer de más de 30  años con un presente misterioso y un pasado indescifrable que comienza una relación con un chico de 15. El también es ceniciento. Es un joven que se enamora de una mujer mucho mayor y comienza una historia llena de pasión que duraría más tiempo que el que pasaron juntos.

Pero lo que no es gris es la manera en que está redactado el libro. El lector es transparente por donde se lo mire. El autor retrata las situaciones más cotidianas con precisión como si fuesen imágenes únicas. Se sienten las emociones del chico (devenido protagonista del libro),  los climas, el ambiente y las sensaciones que experimentan cuando están juntos los dos.

Michael comienza una relación con Hanna después de un primer encuentro en un tranvía. La pareja sólo duraría un verano, pero no sería la última vez que se verían. El joven se reencuentra con ella  mientras estudia  derecho y decide asistir a un juicio donde se condenaba a mujeres que habían colaborado con los nazis. Allí estaba Hanna, en el banquillo de las acusadas.

Una serie de averiguaciones y nuevos datos le dan a la historia un curso inesperado. La experiencia de Michael se hace personal y uno quiere seguir averiguando que es lo que pasará unas hojas más adelante.

La historia, repito, parece sencilla a simple vista. El mérito no está en los personajes o las situaciones rebuscadas. Pero quien lo lea se encontrará con un relato que es compacto: no deja ninguna duda al azar. Al cerrar la contratapa, Schlink no deja que ningún detalle se le escape. Tal vez porque el autor es juez y no le gusta dejar aspectos sin resolver. El lector es un caso cerrado.

Georgina Marrapodi

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losrestosdeldia[1]_SusanaCuando hay un estante con portadas de colores que remiten a la editorial Anagrama, no dudo en zambullirme. En Argentina, muchos de sus títulos son difíciles de conseguir. Buscar determinado autor puede convertirse en una hazaña que tome horas de caminata y repetición de pregunta: “¿Tiene el libro x?”. Sabía que un libro que venía buscando hacía un tiempo estaba sobre una determinada mesa. La mesa de Anagrama. Pasé el dedo por las distintas tapas para ver qué títulos me atraían. Tomé uno anaranjado con una foto que prácticamente ni miré. Los restos del día de Kazuo Ishiguro había caído en mis manos. ¡Zas! Sucumbí bajo la sinopsis y me dejé atrapar. $50 que no tenía programado gastar.

 Stevens es el mayordomo de Darlington Hall. Muerto su antiguo propietario, el lugar es comprado por un norteamericano. En el paquete, entra el mayordomo. Gracias a un viaje a Estados Unidos del ahora dueño de la mansión, Stevens recibirá la oferta de comenzar su primera travesía en el coche de su antiguo dueño.

Es el recorrido el puntapié de la historia. Permite avanzar al lector por todas las experiencias de Stevens mientras busca convencer a la antigua dama de llaves que regrese a la gran casa. En ese transcurso del tiempo, elementos turbios de su ex amo serán relatados por un respetuoso y solemne mayordomo.

En retrospectiva, fue una buena inversión. Parece una historia llena de intrigas y el final para ser prometedor. ¿Qué importa la cotidianeidad del mayordomo? ¡Ah! Pareciera que quisiéramos resolver esa pregunta dejada en la sinopsis, de intentar descubrir que fue aquello peor que despertó Stevens, peor aún que la seducción de Lord Darlington con el fascismo. Pues, contrariamente Ishiguro logra atrapar con hechos tan simples como el día a día de Stevens en una mansión aristócrata desde un lugar poco atractivo teniendo en cuenta la cortesía y solemnidad del personaje. Un mundo que parece poco atractivo pero en la “ida por las ramas” del narrador, los sobresaltos están al orden del día y el querido mayordomo logra el respeto del lector en todo momento a pesar de que, en orden de cumplir con su deber al 100%, la ausencia de demostración de sentimientos no pasa desapercibida. Un elemento peligroso: nada más difícil que alcanzar la compasión del lector para alguien testigo de hechos profundos sin sensibilidad alguna. Pero Ishiguoro, lo logra.

 María Rosario Arán

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Un trailer de la película basada en el libro:

katastrophe Sobre el hipnotismo no faltan publicaciones. ¿Alguna vez pensó las consecuencias de una sesión de hipnotismo? Así como quede en ridículo por comportarse como animales, puede también comenzar a hablar otro idioma y cuando le pregunten su nombre, la respuesta puede ser Adolf Hitler.

Randall Boyle describe en su primera novela para adultos –Katastrophe-la mala suerte del profesor Hank Thorwald al prestarse para una sesión de hipnotismo de su colega Perry Wilson. Bajo el trance comienza a hablar en alemán frente a un grupo de amigos y de su propia esposa, Rebecca, quien sabe perfectamente que Hank no conoce otra lengua más que el inglés.

La historia transcurre en un pueblo pequeño de Estados Unidos y como en todo lugar reducido, el rumor de lo sucedido se comenta de boca en boca. A partir de allí, los sabotajes a Hank resultan innumerables causando un estado de paranoia que lleva a preguntarse al lector si uno es capaz de resistir lo que enfrenta la familia Thorwald: asedio de la prensa, repudio de grupos contrarios a Hitler, malos entendidos propiciados por los seguidores del líder nazi.

El libro, que no es de una escritura exquisita, atrapa en el laberinto de intentar alcanzar la salida a un asunto que no parece tener muchas soluciones posibles. Cómo si citar frases en alemán al ton ni son no fuese suficiente, Hank se las verá con un periodista odiado en busca de la gran primicia.

En paralelo, desde Alemania, el personaje del millonario Von Weissenheim se enfrenta a la Juventud Hitleriana mientras realiza la búsqueda del cuerpo de Hitler (tan sólo para dejar su apellido en la historia). En sus numerosos viajes se las verá con un abogado extraño quien lo acompañará en la búsqueda motivado por sus propios intereses.

En las 600 hojas del libro, las historias de todos los personajes van entrecruzándose. Es visible que Boyle no está acostumbrado a escribir novelas para adultos porque su escritura es propia de los textos para adolescentes: no ahonda en la descripción ni en el detalle y pone énfasis en seguir un hilo coherente entre todas las vidas que se mezclan. Sin embargo, sabe cómo mantener expectante al lector en una novela de suspenso que plantea un interrogante en cada página. Un libro para quienes buscan entretenerse un rato sin demandar demasiado de su autor más que la expectativa de poder encontrar la explicación que hace temer al hipnotismo: de ningún modo Hitler puede resucitar, ¿O sí?

María Rosario Arán

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